¿Quieres regalar una mascota por navidad?

Se acerca la época más especial del año, cargada de ilusiones, regalos y reuniones familiares. Son muchas las familias que por navidad piensan en regalar una mascota a los peques de la casa pero, ¿están tomando una decisión correcta?.

Los cuidados que necesita una mascota.

Está claro que una mascota requiere de ciertos cuidados diarios que debemos conocer antes de tomar la decisión de ampliar la familia. En el caso de los cachorros tenemos que contar con el gasto económico a corto plazo que suponen las vacunas y la identificación así como la adaptación al hogar y el aprendizaje a los paseos. Durante esta época es habitual que rompan cosas de la casa como zapatos, camas, sofás, etc. y que realicen sus necesidades en cualquier lugar hasta que aprendan a hacerlo fuera de casa. Se requiere de mucha paciencia y compromiso por parte de todos los miembros de la familia para convertir al cachorro en todo un perro educado y equilibrado.

¿Cómo elegir la mejor mascota?.

Esta decisión es muy importante. No debemos dejarnos guiar de lo amoroso que pueda parecer un cachorrito o de la raza que esté de moda. Hay que pensar friamente cómo será de adulto, si tenemos espacio y tiempo para encargarnos de la mascota elegida, la posibilidad de que podamos padecer enfermedades asociadas a la tenencia de mascotas como alergias al pelo del gato y que pueden hacer de esta fantástica experiencia un fracaso. Además, en el caso de los niños y adolescentes, hay que contar con que esa buena intención que prometen antes de tener la mascota puede comenzar a decrecer una vez agotado el factor novedoso.

Una mascota cambia tu vida y la de tu familia.

Cuando incluimos una mascota en la familia, si es una decisión responsable y consensuada por todos los miembros, es de las mejores experiencias que puede vivir una persona. Pero eso significa que debemos adoptar ciertas decisiones:

  • Vacaciones. Podemos seguir disfrutando de nuestras ansiadas vacaciones en familia sin olvidar que, o bien nos llevamos a nuestra mascota, o la dejamos a cargo de una persona o establecimiento de confianza donde la traten tan bien como nosotros.
  • Tiempo libre. Durante la semana, el estrés que supone el trabajo, el colegio, los niños, etc, no puede afectar a los paseos que requiere nuestro perro para mantener su salud (física y mental) en óptimas condiciones. Pasear 3 veces al día, unos veinte minutos cada vez, es lo recomendable. Tenemos que fomentar que se relacione con otros animales y llevarlo a sitios nuevos como la playa y el campo.
  • Gasto económico. La ley de murphy «si algo malo puede pasar, pasará«. Todos pasamos por momento económicos mejores y peores. Es aquí donde debemos ser precavidos y contar con un gasto extra a las revisiones veterinarias y alimentación. Las mascotas, como nosotros, pueden enfermar y necesitar medicación puntual o durante el resto de su vida.
  • Compaginar con la familia. Si en tu hogar ya tienes mascotas o niños pequeños que no han estado en contacto con otros animales debes tener cuidado. Pueden surgir problemas de convivencia entre mascotas o problemas de salud, como por ejemplo las temidas alergias.
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  • Cambios en casa para el nuevo miembro. Debemos tener una zona para el arenero y el rascador del gato, la cama donde descansa, su bebedero y comedero, etc… y que todo ello no nos suponga una molestia. Además es necesario hacer limpiezas más frecuentes para que tu hogar siga limpio.

En definitiva, tener un animal en casa no es obligatorio, pero si has tomado la decisión de ampliar la familia debe convertirse en una obligación cuidarlo y educarlo. Desgraciadamente España es el país Europeo con mayor tasa de abandono de animales al año (137.000 perros anuales son abandonados). El abandono nunca es una opción. Si no estás dispuesto a cuidar y dar todo tu amor a una mascota durante toda su vida no tengas mascota. Sé consecuente con tus decisiones y más cuando implica el futuro de una vida.

¿Conoces la historia del gato?

Es normal ver al gato como un animal doméstico más, que suele ser solitario, y cuyo objetivo principal no es precisamente agradar a su amo. Pero no debemos subestimar a esta mascota tan particular, de la que se sabe que nos acompaña desde tiempos inmemoriales (aproximadamente 7500 años a.C.).

De «El gato que caminaba solo» a la domesticación.

Existe un cuento infantil de Rudyard Kipling llamado «El gato que caminaba solo» que, básicamente, es una fábula de la transición de los animales salvajes a la domesticación. Se sabe que el gato, a diferencia del resto de animales salvajes en ese entonces, como el perro, cerdo, oveja o caballo, era el más independiente. No seguía a otros animales y mucho menos a los humanos, aunque sí le gustaba observar apartado y de manera sigilosa lo que hacían. Kiplin explica que, tras tanta observación, el gato comprendió que aquellos humanos que habían comenzado a civilizarse tenían ciertas necesidades que él podía solventar, por lo que entendió que podía conseguir un beneficio propio. El gato se encargaría de cazar los ratones que comían sus alimentos, de portarse bien con el bebé del hogar, siempre y cuando tuviera cobijo cuando lo necesitase y leche templada a diario, al menos 3 veces al día. Y así fue como el gato entró en un hogar, con el compromiso de que el humano cumpliera su parte del trato. Una vez cumplida sus obligaciones, en sus ratos libres, el gato seguiría caminando en soledad, sin que nadie decidiera si estaba aquí o allá.

Leyendas sobre el gato.

En Egipto, durante la época de los faraones, todos los animales eran sagrados pero el gato ocupaba un lugar envidiable, un animal divinizado. Los gatos se convirtieron en un objeto de culto, una vez morían se consideraban sagrados e incluso se momificaban con el fin de proteger a los dioses. Los egipcios consideraban que el gato se reencarnaría 7 veces antes de convertirse en humano, de ahí el popular dicho de «los gatos tienen 7 vidas».

Luego el gato comenzó a subir por África hasta llegar a Europa donde los celtas lo comenzaron a ver como un símbolo de poderes maléficos. El gato negro pagó un caro tributo por esta causa que, hoy en día, se sigue manteniendo como signo de malos presagios. Durante la época medieval, encontramos al gato demonizado asociado a las brujas y quemados con ellas en las hogueras. Es con la llegada del Renacimiento cuando el gato vuelve a los hogares.

Con los siglos, los mininos han pasado de ser primero un cazador de aves, seguido de representantes malignos que acompañaban a las brujas en sus maleficios a un cazador de restos de comidas en las cocinas. Al fin, el gato moderno se encuentra dentro de los hogares, recibiendo el calor de sus propietarios, como un miembro más de la familia.

Existe mucha bibliografía acerca de la historia del gato. Estos animales han sido mascotas que, de una manera u otra han participado en la historia del ser humano. Desgraciadamente en la actualidad, aunque por suerte cada vez con menos frecuencia, es habitual el pensamiento que éstos mágicos animales pueden vivir en estado salvaje y que no necesitan del calor de un hogar, pensamiento muy dispar al que tenían los faraones hace miles de años.

Verano, perros y ¡espigas!

El verano es la estación del año por excelencia en la que predominan el ocio y las vacaciones. Es habitual que durante esta época los propietarios aprovechemos para darle a nuestras mascotas esos largos paseos por zonas de campo y parques que tanto les gusta. Pero cuidado, ese paseo puede acabar en quirófano.

¿Qué son las espigas?

Las espigas son la parte de las flores encargada de esparcir las semillas y reproducirse. Tienen un diseño especial para clavarse al pelo y piel de animales y poder así desplazarse a otras zonas donde germinar y formar nuevas plantas.

Es aquí donde está el problema de las espigas, en su forma. Son alargadas, afiladas y terminan en punta. Además, una vez clavada, tienen un efecto paraguas con lo que las pequeñas ramitas que tienen en todo su cuerpo se abren evitando que la espiga pueda desprenderse con facilidad. De aquí que los animales sufran heridas y molestias que pueden acabar en abscesos e infecciones graves.

¿Cómo puedo evitar que a mi perro se clave una espiga?

La mejor forma de evitar estas púas se basa en, lógicamente, no llevar al perro a zonas donde existan este tipo de plantas. Pero a veces es imposible, según en la zona donde vivas, no encontrarte con alguna espiga.

Perro rodeado de plantas con espigas

Por ello evita pasear a tu perro por zonas de campo en las épocas de primavera y verano, o busca zonas despejadas de este tipo de plantas. Es importante que, tras cada paseo, revises el cuerpo de tu mascota, sobretodo en zonas interdigitales. El cepillado diario, así como cortar el pelo en épocas de calor, son buenos aliados para prevenir las espigas.

¿Y si le he encontrado una?

Es importante que si has encontrado una espiga clavada de manera superficial en la piel, intentes quitarla con una pinza o directamente con los dedos. Debes hacerlo despacio y firme para evitar que se parta, ya que si esto ocurre debes acudir al veterinario. Podría quedar una parte clavada, infectarse y producir una lesión grave. Luego usa una solución desinfectante para limpiar la herida.

Si detectas la espiga en los oídos, ojos o nariz (en este caso el animal estornuda continuamente), debes acudir al veterinario inmediatamente para que la extraiga antes de que cause daños mayores en la mascota. Es frecuente que en estas situaciones se necesite realizar una cirugía poco invasiva, como la rinoscopia, para retirar el cuerpo extraño.

Si tras un paseo notas que tu mascota estornuda frecuentemente, sacude mucho la cabeza, se lame en exceso las patas, etc… es importante que acudas al veterinario y expliques la cronología de los síntomas. Este cuadro no implica que nuestro peludo tenga una espiga pero es importante descartar su presencia cuanto antes.