Verano, perros y ¡espigas!

El verano es la estación del año por excelencia en la que predominan el ocio y las vacaciones. Es habitual que durante esta época los propietarios aprovechemos para darle a nuestras mascotas esos largos paseos por zonas de campo y parques que tanto les gusta. Pero cuidado, ese paseo puede acabar en quirófano.

¿Qué son las espigas?

Las espigas son la parte de las flores encargada de esparcir las semillas y reproducirse. Tienen un diseño especial para clavarse al pelo y piel de animales y poder así desplazarse a otras zonas donde germinar y formar nuevas plantas.

Es aquí donde está el problema de las espigas, en su forma. Son alargadas, afiladas y terminan en punta. Además, una vez clavada, tienen un efecto paraguas con lo que las pequeñas ramitas que tienen en todo su cuerpo se abren evitando que la espiga pueda desprenderse con facilidad. De aquí que los animales sufran heridas y molestias que pueden acabar en abscesos e infecciones graves.

¿Cómo puedo evitar que a mi perro se clave una espiga?

La mejor forma de evitar estas púas se basa en, lógicamente, no llevar al perro a zonas donde existan este tipo de plantas. Pero a veces es imposible, según en la zona donde vivas, no encontrarte con alguna espiga.

Perro rodeado de plantas con espigas

Por ello evita pasear a tu perro por zonas de campo en las épocas de primavera y verano, o busca zonas despejadas de este tipo de plantas. Es importante que, tras cada paseo, revises el cuerpo de tu mascota, sobretodo en zonas interdigitales. El cepillado diario, así como cortar el pelo en épocas de calor, son buenos aliados para prevenir las espigas.

¿Y si le he encontrado una?

Es importante que si has encontrado una espiga clavada de manera superficial en la piel, intentes quitarla con una pinza o directamente con los dedos. Debes hacerlo despacio y firme para evitar que se parta, ya que si esto ocurre debes acudir al veterinario. Podría quedar una parte clavada, infectarse y producir una lesión grave. Luego usa una solución desinfectante para limpiar la herida.

Si detectas la espiga en los oídos, ojos o nariz (en este caso el animal estornuda continuamente), debes acudir al veterinario inmediatamente para que la extraiga antes de que cause daños mayores en la mascota. Es frecuente que en estas situaciones se necesite realizar una cirugía poco invasiva, como la rinoscopia, para retirar el cuerpo extraño.

Si tras un paseo notas que tu mascota estornuda frecuentemente, sacude mucho la cabeza, se lame en exceso las patas, etc… es importante que acudas al veterinario y expliques la cronología de los síntomas. Este cuadro no implica que nuestro peludo tenga una espiga pero es importante descartar su presencia cuanto antes.