Consejos para la alimentación de mascotas.

Quizá pienses que alimentar a tu perro/gato es una tarea fácil pero no, no lo es. No se trata sólo de llenar su comedero y que coma lo que quiera. A menudo, algo tan básico, se convierte en verdaderos quebraderos de cabeza para muchos propietarios porque descubren el lado “caprichoso y manipulador” de sus mascotas. No debemos olvidar que los que diferenciamos esas actitudes somos nosotros, y por tanto, somos quienes las consentimos.

Como hemos visto en otros artículos de dalevidaatumascota.com, los animales domésticos no se alimentan igual que los salvajes sino que dependen de nosotros para poder alimentarse y, como propietarios responsables, no sólo deberíamos dejarnos asesorar por las personas idóneas a la hora de elegir el alimento, sino que es muy recomendable establecer una serie de pautas o costumbres a la hora de comer.

¿Qué pautas puedo establecer?.

Horarios de comidas: el proceso de digestión en perros y gatos se estima entre 4 y 12 horas, dependiendo del individuo, el tipo de alimento que ingiera y sus condiciones particulares. Proporcionarle la comida siempre en el mismo horario es de gran ayuda para regulación de los tiempos de sueño-vigilia, ejercicio-descanso e incluso para la adaptación a nuestras propias agendas.

En el caso de los gatos (en general), se aconseja dejar el alimento en su plato y que ellos vayan alimentándose a voluntad. Con la comida húmeda debemos ser más cuidadosos, ya que se deteriora rápidamente debido a las condiciones ambientales.

No eternizar las comidas: lo ideal es que la ración ofrecida (previamente calculada en base a su peso, edad, nivel de exigencia física, etc.) sea consumida en un tiempo adecuado. Por supuesto depende del animal pero un intervalo medio puede ser de 1 a 5 minutos.

El hecho de que tu mascota no consuma su ración al completo en ese tiempo puede deberse a diversos factores: la ración es superior a la adecuada, su requerimiento energético está por debajo de lo calculado, tiene algún problema bucodental que le dificulta la masticación, ha comido demasiados premios, etc.

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Dividir la ración diaria: puede ser una buena solución para animales que comen con mucha ansiedad, o sufren de vómitos biliosos (comunmente llamados de estómago vacío). Como en el primer caso, la convivencia de personas y animales puede verse beneficiada si les ofrecemos su alimento a la misma vez que nosotros consumimos los nuestros (por ejemplo desayuno-cena, o almuerzo-cena). Es una pauta que puede ayudar también a reeducar a las mascotas que piden comida de la mesa.

Evitar aderezos constantes: al contrario de lo que solemos pensar (debido a que inconscientemente las humanizamos), nuestras mascotas no necesitan que les cambiemos el sabor del alimento cada “x” tiempo, ni que añadamos algo para volver más apetitosa su ración. El pienso para mascotas ha sido estudiado por nutricionistas especializados para que les aporte la cantidad de nutrientes necesarios y sí, también se preocupan de que sepa bien, aunque a nosotros no nos lo parezca, por el aspecto o el olor.

Si queremos premiarles podemos recurrir a la amplia gama de snacks saludables que ofrece el mercado, siempre respetando la cantidad diaria recomendada en base a sus particularidades.

No olvides que, a la hora de buscar una alimentación de calidad para tu mascota, adaptada a su etapa vital y sus necesidades individuales, lo mejor es, SIEMPRE, dejarse aconsejar por una persona preparada para esa tarea. Tu veterinario/a de confianza no sólo cuida de la salud física de tu peludo compañero, sino que conoce su personalidad, su nivel de actividad y el apego que existe entre ustedes. La mezcla de estos “ingredientes”es lo que hará que dé con el alimento perfecto.

Después, la responsabilidad de alimentarlo correctamente: está sólo en tus manos.

¿Conoces el síndrome del gato paracaidista?.

Comienza el buen tiempo y con ello nuestro gato puede sentirse muy cómodo asomado en la ventana, tomando brisa fresca y de paso curioseando a los demás animales del vecindario. Parece un acto inofensivo pero, si vivimos en un piso alto, este pasatiempo puede acabar en un gran susto.

¿Qué es el «síndrome del gato paracaidista»?.

Este concepto hace referencia a los gatos que, tras caer de una altura de al menos 7 metros, se presentan en urgencias con múltiples lesiones localizadas sobre todo en cabeza, tercio posterior, tórax y abdomen. Se sabe que es más frecuente en animales jóvenes (debido a la falta de experiencia, comienzo de la pubertad, etc.) y, además, los que no están esterilizados.

Se sabe que un gato sufre lesiones más graves si cae de una altura pequeña que si lo hace de una más alta. Esto se debe a que durante la caída, el gato es capaz de utilizar su sentido del equilibrio y darse la vuelta en el aire para amortiguar el golpe. Además, justo antes de caer al suelo, expande totalmente su cuerpo para aumentar el roce con el aire, haciendo su caída en dos fases, como hacen paracaidistas. A veces el gato parece ileso tras la caída pero siempre debemos acudir al veterinario, puesto que puede haber lesiones internas muy graves que pueden acabar con la vida de nuestro felino.

¿Cómo se puede prevenir?.

Se debe de tomar cualquier medida que sea necesaria para evitar que nuestro gato caiga al vacío. Una manera de ayudar a que pierda el interés por lo que hay fuera de casa es ofreciéndole juegos interactivos, desarrollando su instinto de caza, escondiendo comida para que la busque e incluso incluyendo un nuevo gato en la familia, que le sirva de compañero de juegos y entretenimientos (siempre bajo la supervisión de un veterinario que nos asegure que el nuevo miembro está en condiciones y así evitar el contagio de enfermedades infecciosas como FELV-FIV).

Otra medida eficaz es utilizar mosquiteras en las ventanas, barandillas, rejas, cerramientos y/o todo aquello que evite que el gato pueda precipitarse al vacío pero que a su vez no perjudique a la curiosidad que tiene del mundo exterior.

Si tu gato es de los que disfrutan de pasar horas en la ventana y piensas que como nunca se ha caído no va a pasarle, es cuestión de tiempo que acabe precipitándose al vacío. De hecho es frecuente que un gato caiga más de una vez si no se toman medidas, ya sea por una ráfaga de viento, otro animal que llama su atención o simplemente por una falta de equilibrio puntual. Este susto tiene fácil remedio, así que desde dalevidaatumascota te aconsejamos que seas precavido y pongas todos los medios necesarios para evitar este disgusto tan desagradable.