Huella mascota nubes

¿Cómo afrontar la pérdida de mi mascota?

Sólo los propietarios de mascotas entienden el sufrimiento y la pena que supone perder a tu amigo. Probablemente no eras consciente de la cantidad de emociones que afloran cuando ocurre esta dolorosa situación. Te explicaremos las fases del duelo por las que se pasa cuando se pierde a un ser querido y la mejor forma de sobrellevar esta etapa.

Tras la pérdida llega el duelo

El duelo es un proceso emocional que pasamos tras la pérdida de un ser querido. Hay un encontronazo de diversas emociones que compiten entre sí. Hay un modelo que explica las situaciones a las que nos enfrentamos las personas que perdemos a un amigo, un miembro de la familia o una mascota (en diferente grado de intensidad). Es el modelo Kübler-Ross y leerlo nos puede hacer entender que, la situación que estamos pasando o pasaremos, está dotada de ciertas fases que acabarán con la asimilación de la pérdida por muy dura que sea.

Fase 1. La negación.

Es la fase que comienza el duelo. No aceptas lo que ha ocurrido, ni entiendes como no puedes volver a verle.

Fase 2. La ira, el enfado.

Es el momento en el que reconocemos que nuestro ser querido ya no está. Sientes frustración, rabia, enfado contigo mismo y con los demás.

Fase 3. La negociación.

Es la etapa en la que se reflexiona mirando hacia atrás sobre qué ha pasado y qué podría haber hecho para cambiar las circunstancias.

Fase 4. La depresión.

Es un estado de desesperación y tristeza en el que nos vemos envueltos durante el día a día, cuando vemos que ya nuestra mascota no llega a recibirnos al llegar a casa o simplemente cuando no vamos de paseo con el. Hay personas que lloran, otras que se mantienen en silencio o incluso no aceptan visitas de familiares y amigos. Cada cual necesita su tiempo para afrontar esta dolorosa situación como le nace.

Fase 5. La aceptación.

Esta etapa es en la que somos conscientes y aceptamos de que nuestro ser querido no volverá. No significa que lo olvidemos, porque siempre estará en nuestros pensamientos, sino que aprendemos a vivir sin él y seguir adelante.

Estas etapas se pueden explicar de manera separada, pero en la mayoría de las ocasiones no suceden de forma ordenada, ni con un tiempo determinado, y además suelen solaparse unas con otras. Todo depende de cada persona, de sus circunstancias y de la manera que asimilan la pérdida.

¿Qué puede ayudarme a superar la pérdida?

Si has perdido a tu mascota muy recientemente, probablemente sientas que no lo vas a superar nunca, que esta tristeza y vacío te va a acompañar toda la vida. No te preocupes, es un sentimiento normal y poco a poco te sentirás mejor. Algunas pautas que pueden ayudarte son las siguientes:

  • Despídete de tu mascota. Expresar tus sentimientos escribiendo es la mejor forma decir lo que sientes. Agradécele lo buen compañero que fue y todo el tiempo que te ha dedicado.Mujer con perro beso sombra
  • Crea un sitio donde recordarlo. Es buena idea tener un lugar al que poder ir a recordarlo, por ejemplo en el cementerio de animales donde se enterró o incluso en zonas donde se lo pasaba bien jugando. Cada vez que te sientas triste y necesites hablar o estar cerca de él podrás acudir y expresar tus sentimientos.
  • Sigue con las rutinas. Tras la pérdida el momento de los paseos y de los juegos puede convertirse en una carga. No lo evites. Sal a pasear en los mismo horarios, saluda a sus amigos con los que jugaba y no pierdas la sonrisa. Poco a poco irás cambiando esas rutinas por otras actividades que te interesen, aunque sigas con su recuerdo presente.
  • Es insustituible. No adoptes a otra mascota con la intención de sustituir la pérdida. Nuestro compañero era único, con una personalidad y comportamiento diferentes a los demás, por lo que adoptar a otra mascota para sustituirlo no es buena idea. Debes darte tu tiempo para que el dolor se convierta en recuerdo y cuando te sientas preparado tener otra mascota si lo deseas.

El dolor que se siente tras la pérdida de una mascota es muy intenso en las primeras etapas. No obstante, piensa que poco a poco el dolor se irá disipando y los recuerdos nos ayudarán a superar la tristeza que nos ha provocado su pérdida. No existe un tiempo establecido para que la pena remita pero, como dice el refrán, no hay mal que cien años dure.

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