Gato paracaidista

¿Conoces el síndrome del gato paracaidista?.

Comienza el buen tiempo y con ello nuestro gato puede sentirse muy cómodo asomado en la ventana, tomando brisa fresca y de paso curioseando a los demás animales del vecindario. Parece un acto inofensivo pero, si vivimos en un piso alto, este pasatiempo puede acabar en un gran susto.

¿Qué es el «síndrome del gato paracaidista»?.

Este concepto hace referencia a los gatos que, tras caer de una altura de al menos 7 metros, se presentan en urgencias con múltiples lesiones localizadas sobre todo en cabeza, tercio posterior, tórax y abdomen. Se sabe que es más frecuente en animales jóvenes (debido a la falta de experiencia, comienzo de la pubertad, etc.) y, además, los que no están esterilizados.

Se sabe que un gato sufre lesiones más graves si cae de una altura pequeña que si lo hace de una más alta. Esto se debe a que durante la caída, el gato es capaz de utilizar su sentido del equilibrio y darse la vuelta en el aire para amortiguar el golpe. Además, justo antes de caer al suelo, expande totalmente su cuerpo para aumentar el roce con el aire, haciendo su caída en dos fases, como hacen paracaidistas. A veces el gato parece ileso tras la caída pero siempre debemos acudir al veterinario, puesto que puede haber lesiones internas muy graves que pueden acabar con la vida de nuestro felino.

¿Cómo se puede prevenir?.

Se debe de tomar cualquier medida que sea necesaria para evitar que nuestro gato caiga al vacío. Una manera de ayudar a que pierda el interés por lo que hay fuera de casa es ofreciéndole juegos interactivos, desarrollando su instinto de caza, escondiendo comida para que la busque e incluso incluyendo un nuevo gato en la familia, que le sirva de compañero de juegos y entretenimientos (siempre bajo la supervisión de un veterinario que nos asegure que el nuevo miembro está en condiciones y así evitar el contagio de enfermedades infecciosas como FELV-FIV).

Otra medida eficaz es utilizar mosquiteras en las ventanas, barandillas, rejas, cerramientos y/o todo aquello que evite que el gato pueda precipitarse al vacío pero que a su vez no perjudique a la curiosidad que tiene del mundo exterior.

Si tu gato es de los que disfrutan de pasar horas en la ventana y piensas que como nunca se ha caído no va a pasarle, es cuestión de tiempo que acabe precipitándose al vacío. De hecho es frecuente que un gato caiga más de una vez si no se toman medidas, ya sea por una ráfaga de viento, otro animal que llama su atención o simplemente por una falta de equilibrio puntual. Este susto tiene fácil remedio, así que desde dalevidaatumascota te aconsejamos que seas precavido y pongas todos los medios necesarios para evitar este disgusto tan desagradable.

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