Perros en Halloween

¿Es bueno humanizar a las mascotas?

La humanización de las mascotas, o antropomorfismo animal, consiste en atribuir cualidades específicas del ser humano, de forma consciente o inconsciente, a nuestras mascotas. Hay registro de este fenómeno desde hace más de 40 mil años y mucho autores explican que se debe a la obsesión del ser humano para entender el pensamiento y el comportamiento animal. 

¿Es un problema el antropomorfismo?

El antropomorfismo es un problema cuando se califican algunas pautas del comportamiento animal como antropomórficas, es decir, cuando el hombre también presenta ese comportamiento sin pararse a pensar si es algo exclusivo de la especie o si se debe a nuestra condición animal. Esto es, es igual de absurdo decir que nuestro perro sabe que es el día de su cumpleaños así como que nuestra madre sabe que estamos a 300 metros de distancia por su olfato. Lógicamente los animales y las personas tenemos cualidades que nos hacen diferentes. Podemos compartir los mismos sentimientos como la frustración, aburrimiento o alegría pero no se pueden atribuir pensamientos, creencias o motivaciones a animales irracionales. La humanización de las mascotas conlleva a una serie de problemas tanto de comportamiento como de salud.

Alteraciones de las mascotas humanizadas

Podemos provocar muchos problemas inconscientemente si caemos en la tentación de humanizar a nuestra mascota. Hay un pensamiento común erróneo en el que se cree que lo que es bueno para nosotros es bueno para los animales causando daños en la salud de nuestros compañeros. Alguno de ellos son:

  1. Alimentación incorrecta. El pensamiento de aportar una alimentación extra a su dieta para mejorar su rendimiento y sus condiciones fisiológicas termina provocando mascotas con sobrepeso, con una dieta hipercalórica y poco nutritiva y con ello la alteración de la funcionalidad de órganos vitales como riñones, hígado y páncreas.
  2. Aporte de vitaminas para un correcto crecimiento y/o envejecimiento provocando hipervitaminosis.
  3. Medicar a las mascotas con fármacos de uso humano, la gran mayoría muy tóxicos hasta en pequeñas cantidades, por presentar síntomas parecidos a los de su dueño.
  4. Uso de vestimentas. Es bueno que una mascota se acostumbre a que le vistan a modo de juego si por ejemplo vive con niños, pero no es necesario para su salud. Si no tiene la finalidad de mejorar su calidad de vida, no es necesario mantenerlas vestidas como si de personas se tratase.
  5. Hiper-protección. Suele darse sobre todo en animales de razas pequeñas como yorkshire o chihuahua. Cometemos el error de asociar su pequeño tamaño a tomarlos como seres indefensos, transportándolos en brazos o incluso en carritos. Esto va a provocar que el animal se sienta vulnerable cuando trata con otras personas o animales mostrando agresividad, miedo, estrés,…
  6. Problemas de conducta. Como la territorialidad con objetos que se creen de su propiedad como el sofá mostrando agresividad cuando se les reclama, el Chihuahua disfrazado hiperapegohiperapego, ansiedad por separación,…

Consejos para prevenir la humanización de las mascotas

  • Comprender la naturaleza del perro dentro de su entorno y cuales son sus necesidades reales.
  • Tratar al animal en coherencia con sus necesidades y no como tratarías a una persona o un niño. Puede ser de ayuda explicar al dueño cómo mostrar el cariño hacia su mascota y mostrarle los límites y la jerarquía dentro de la familia.
  • Evitar los eventos que incluyen comportamientos tendentes a la humanización y así defender una cultura colectiva de tenencia responsable en función de las necesidades de las mascotas.

Se ha demostrado que los perros tienen un coeficiente intelectual similar al de un niño de 2 años. Esto no quiere decir que las mascotas sean pequeñas personas con pelo, sino que podemos entender su comportamiento de la misma manera que entendemos la conducta de un niño. Las mascotas necesitan (ni en exceso ni en defecto) el cariño, mimo y la atención similar al que necesita una persona y esto no es antropomorfismo, es sentido común. 

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