Empieza el calor. ¡Cuidado!, el Sol también daña a las mascotas.

Nos encontramos en la antesala del verano. El frío y la humedad dejan paso al clima seco y a las altas temperaturas. Todos sabemos que nos tenemos que proteger de la exposición al Sol, sobre todo en las horas más dañinas (12:00-16:00) pero, ¿conoces el daño que puede provocar a las mascotas?.

Daños causados por la sobreexposición solar en perros y gatos.

Los animales domésticos son particularmente vulnerables a las quemaduras solares. Por ejemplo, los animales de pelo corto y manto blanco (Dogo Argentino, Bóxer, Dálmatas, Siamés, American/Europeo Shorthair), así como las razas sin pelo (como el Viringo Peruano o Perro del Perú, Sphynx,…) son muy sensible a la luz UV, especialmente en la zona de la cabeza. Al tener el pelo corto los rayos penetran más fácilmente, llegando a la piel y provocando daños que pueden llegar a ser bastante severos. En ciertas ocasiones, esos daños pueden acabar provocando enfermedades muy graves como el Carcinoma de Células Escamosas, el cuál se ha convertido en una de las neoplasias malignas de piel más frecuentes en perros y gatos.

Otro daño frecuente durante épocas calurosas son las quemaduras en las almohadillas. Ocurre frecuentemente en perros que salen a pasear en horas en las que las temperaturas son muy altas y caminan sobre zonas que atrapan mucho calor, como es el asfalto o el pavimento de piedra.

Nosotros no somos conscientes, porque vamos calzados y podemos así protegernos de las altas temperaturas, pero las mascotas acaban con las almohadillas totalmente abrasadas. Si esto ocurriera notarías que camina muy deprisa, busca la sombra, se queja e incluso se niega a caminar.

Las altas temperaturas no sólo van a provocar quemaduras. Hay otros trastornos frecuentes en épocas calurosas, como puede ser el golpe de calor, del que ya hemos hablado en este artículo, y que no debemos olvidar dado que puede tener consecuencias fatales.

¿Cómo prevenir las quemaduras?.

El mercado ofrece diferentes protectores solares especiales para mascotas, que nos pueden ayudar para la prevención de quemaduras en animales con condiciones de pelo y piel que los hacen especialmente susceptibles. Además, para las almohadillas, existen protectores que se pueden aplicar directamente en la zona con el fin de prevenir quemaduras o irritaciones plantares.

Obviamente, aparte de utilizar productos para prevenir las quemaduras, lo más importante es aplicar las medidas necesarias para evitar la sobreexposición al Sol, sobre todo en horas en las que los rayos UV son especialmente dañinos. No dejar que los animales permanezcan en azoteas, fincas, o cualquier zona a la intemperie sin tener un sitio donde resguardarse del Sol es de las medidas más importantes. No sacar a pasear a tu perro durante el día en épocas muy calurosas, sino buscar las horas más frescas, cuando el Sol no es tan fuerte, como a primera hora de la mañana, durante el atardecer y por la noche.

Si tu mascota ha sufrido quemaduras solares debes consultar con tu veterinario de confianza para que ponga un tratamiento y haga un seguimiento a las lesiones provocadas por las altas temperaturas. El verano es época para disfrutar del buen tiempo y, con unas pocas medidas preventivas a tomar con nuestra mascota, se puede convertir en la estación más divertida del año.

Verano, perros y ¡espigas!

El verano es la estación del año por excelencia en la que predominan el ocio y las vacaciones. Es habitual que durante esta época los propietarios aprovechemos para darle a nuestras mascotas esos largos paseos por zonas de campo y parques que tanto les gusta. Pero cuidado, ese paseo puede acabar en quirófano.

¿Qué son las espigas?

Las espigas son la parte de las flores encargada de esparcir las semillas y reproducirse. Tienen un diseño especial para clavarse al pelo y piel de animales y poder así desplazarse a otras zonas donde germinar y formar nuevas plantas.

Es aquí donde está el problema de las espigas, en su forma. Son alargadas, afiladas y terminan en punta. Además, una vez clavada, tienen un efecto paraguas con lo que las pequeñas ramitas que tienen en todo su cuerpo se abren evitando que la espiga pueda desprenderse con facilidad. De aquí que los animales sufran heridas y molestias que pueden acabar en abscesos e infecciones graves.

¿Cómo puedo evitar que a mi perro se clave una espiga?

La mejor forma de evitar estas púas se basa en, lógicamente, no llevar al perro a zonas donde existan este tipo de plantas. Pero a veces es imposible, según en la zona donde vivas, no encontrarte con alguna espiga.

Perro rodeado de plantas con espigas

Por ello evita pasear a tu perro por zonas de campo en las épocas de primavera y verano, o busca zonas despejadas de este tipo de plantas. Es importante que, tras cada paseo, revises el cuerpo de tu mascota, sobretodo en zonas interdigitales. El cepillado diario, así como cortar el pelo en épocas de calor, son buenos aliados para prevenir las espigas.

¿Y si le he encontrado una?

Es importante que si has encontrado una espiga clavada de manera superficial en la piel, intentes quitarla con una pinza o directamente con los dedos. Debes hacerlo despacio y firme para evitar que se parta, ya que si esto ocurre debes acudir al veterinario. Podría quedar una parte clavada, infectarse y producir una lesión grave. Luego usa una solución desinfectante para limpiar la herida.

Si detectas la espiga en los oídos, ojos o nariz (en este caso el animal estornuda continuamente), debes acudir al veterinario inmediatamente para que la extraiga antes de que cause daños mayores en la mascota. Es frecuente que en estas situaciones se necesite realizar una cirugía poco invasiva, como la rinoscopia, para retirar el cuerpo extraño.

Si tras un paseo notas que tu mascota estornuda frecuentemente, sacude mucho la cabeza, se lame en exceso las patas, etc… es importante que acudas al veterinario y expliques la cronología de los síntomas. Este cuadro no implica que nuestro peludo tenga una espiga pero es importante descartar su presencia cuanto antes.

«He oído que…». Mitos acerca de pulgas y garrapatas.

En conversaciones con otros propietarios de mascotas todos hemos oído alguna afirmación acerca de los parásitos externos que, por creencia popular, acabamos dando por buena. Sin embargo, la mayoría de estas afirmaciones carece de base científica y un buen número de ellas resultan ser totalmente contrarias a lo que se cuenta.

Acerca de las pulgas…

  • «Mi mascota nunca ha tenido pulgas. Es un perro/ gato «de interior» que no sale a pasear». No es necesario que nuestra mascota tenga acceso al exterior para que pueda verse afectada por este tipo de parásitos, ya que son verdaderamente ágiles y muy prolíficos, con lo que es bastante probable que, sin darnos cuenta, seamos nosotros mismos el transporte que usan para colarse en nuestros hogares. Una vez dentro, las condiciones de temperatura y humedad son las propicias para que pongan huevos (una hembra puede poner ¡hasta 50 al día!) y, si tenemos mascotas, tienen el sustento asegurado para crear verdaderas colonias.
  • «Las pulgas sólo pican a los perros». Como ocurre con otras clases de parásitos, las pulgas se subdividen en especies. Las más habituales en el mundo de las mascotas son: la pulga del gato (Ctenocephalides felis) y la pulga del perro (Ctenocephalides canis). Si bien es cierto que cada cual tiene su especie de destino, en el caso de una infestación grave, las pulgas, independientemente de su especie, se alimentarán de los organismos vivos disponibles (sean gatos, perros, personas, conejos, etc.).
  • «Sólo hay pulgas en primavera y verano. El resto del año no necesito desparasitar a mi mascota». Las épocas del año en las que la temperatura se mantiene por encima de los 20 grados son las idóneas para que las pulgas se reproduzcan más rápidamente. Esto no significa que en otoño e invierno no haya pulgas en el trayecto de nuestros paseos diarios. Recordemos que con una hembra que entre en casa y ponga huevos, en pocos días podemos llegar a tener un verdadero problema.
  • «Mi perro/gato tiene pulgas. Usaré un producto para eliminarlas y se terminó el problema». La pulga tiene un ciclo vital de 4 fases: huevo, larva, pupa y adulto. Muchos productos del mercado sólo eliminan la fase adulta. Con lo cual, las pulgas que se encuentren en las otras 3 fases en el momento de la aplicación, seguirán desarrollándose y se convertirán en adultas, que a su vez se alimentarán de nuevo de la mascota y pondrán huevos, comenzando el ciclo otra vez. Lo ideal es mantener un tratamiento preventivo durante todo el año para mantenerlas a raya.
  • «Sólo le he visto una pulga. No necesito desparasitar». Estos parásitos son, como hemos dicho, muy ágiles, y también muy rápidos. Pueden saltar distancias asombrosas y desplazarse de un punto del animal a otro, diametralmente opuesto, en apenas 3 segundos. Por lo general, si consigues ver una pulga en el pelaje de tu mejor amigo, puedes estar seguro de que, en ese momento, hay no menos de 10 ejemplares campando a sus anchas. Sus zonas favoritas son aquellas donde el animal tiene menos cantidad de pelo, puesto que les es más fácil alimentarse a través de la piel.
  • «Tengo varias mascotas pero sólo una tiene pulgas, de modo que sólo debo de tratar a ésta». Al igual que ocurre con algunas especies de ácaros, las pulgas son parásitos altamente «contagiosos». Es decir, pueden pasar de un individuo a otro con gran facilidad. Como son organismos oportunistas, no perderán ocasión de alimentarse de cualquier mascota con la que convivamos y, como hemos dicho anteriormente, incluso nosotros podemos llegar a ser parte del menú. Recordemos que el hecho de no ver las pulgas a simple vista, no implica que no estén.
  • «Mi mascota se rasca porque tiene pulgas». Sin duda el rascado es un síntoma de malestar provocado por un prurito intenso. La picadura de la pulga produce un picor agudo, provocado por una sustancia presente en su saliva. Rara vez la pulga pica una sola vez. De hecho, una de las formas de identificar su picadura es por la lesión inflamatoria que deja en la piel: grupos de 2-4 puntos enrojecidos e inflamados, en línea recta o en forma de triángulo. Algunas mascotas presentan DAPP (Dermatitis Alérgica a la Picadura de la Pulga) y sus reacciones son bastante más llamativas y molestas, necesitando, en ocasiones, algún tratamiento para paliar los síntomas. Pero no debemos olvidar que hay otras afecciones cutáneas y enfermedades crónicas que producen picor y como consecuencia: rascado. No siempre que vemos a una mascota rascándose implica que tenga pulgas.
  • «Las pulgas viven sobre el animal». Muy al contrario de la creencia popular, las pulgas no viven sobre las mascotas o «en ellas», como es el caso de los ácaros. Las pulgas viven en el suelo, en el entorno, y únicamente suben al animal con la intención de alimentarse para luego volver a bajar y poner huevos, y así completar su ciclo vital, del que ya hemos hablado. No existen productos que hagan un efecto burbuja y eviten que las pulgas suban al animal, pero sí hay algunos que dificultan el acceso y consiguen eliminarlas antes de que puedan completar la acción de alimentarse (con lo cual eliminan también la posibilidad de que transmitan enfermedades parasitarias).

¿Qué hay de las garrapatas?.

  • «Para quitar una garrapata lo mejor es quemarla o ahogarla con un poco de aceite». Este tipo de parásito tiene una estructura muy compacta y resistente. La zona de su cuerpo que utiliza para alimentarse, llamado aparato bucal o hipostoma, es muy fuerte y lo usa tanto para sujetarse al animal, con estructuras en forma de gancho, como para succionar su sangre. Todos hemos escuchado que una garrapata no debe de ser retirada tirando de ella y son varios los sistemas que, coloquial y, a menudo erróneamente, se utilizan para eliminarlas. Si intentamos que una garrapata se suelte tirando de ella, podemos dejar fragmentos de su aparato bucal enganchados a la piel, lo cual terminará originando una lesión en la piel. Por otra parte, si optamos por quemarlas o ahogarlas con alguna sustancia densa, como el aceite, lo más probable es que, antes de soltarse libere dentro del torrente sanguíneo una sustancia que provoca una pequeña irritación o, incluso, en el caso de ser portadora, podríamos estar favoreciendo la transmisión de alguna enfermedad (Lyme, ehrlichiosis, babesiosis…). El mercado ofrece un gran número de productos contra garrapatas, algunos de ellos con efecto repelente o «patas calientes«, que evitan que la garrapata llegue a picar.
  • «Sólo se cogen en el campo». Es cierto que en zonas de campo, sobretodo allí donde hay ganado, es más probable encontrar problemas de infestación por garrapatas pero, cada vez más, las ciudades, con sus zonas ajardinadas y la creciente población de mascotas, se están convirtiendo en lugares propicios para su desarollo y en una preocupación para los propietarios de mascotas. Un perro de ciudad no está exento de ser parasitado por garrapatas, ya que hoy en día éstas se encuentran en zonas de tierra, arbustos, e incluso brotes verdes que nacen entre las baldosas de las aceras. Administrar un buen preventivo antiparasitario y echar un vistazo durante la sesión de mimos es suficiente para no tener que enfrentarnos a este problema.
  • «Su picadura duele mucho». Al contrario de lo que pueda parecer, sobretodo después de haber descrito la manera en que pican y se enganchan a la piel, la picadura de la garrapata no duele. Segregan una sustancia con efecto analgésico que hace que su presencia no sea detectable hasta que ya se han saciado y su volumen las delata. A veces completan su alimentación, se sueltan y nunca se diría que el animal ha sufrido una picadura de este parásito.

Como hemos visto, los parásitos externos más comunes, a pesar de su complejidad, pueden combatirse de una forma sencilla y eficiente. El mercado ofrece un amplio abanico de productos de administración mensual, trimestral o semestral, con los que podemos hacerles frente cómodamente. Como cada mascota es un mundo y cada individuo tiene sus condiciones particulares, nuestro consejo es que pidas cita con tu profesional de confianza, el cual te aconsejará el protocolo antiparasitario ideal para tu mascota. ¡Pásate a la prevención!.