El cáncer, una realidad que afecta a nuestras mascotas

Los casos de tumores malignos o cáncer han crecido en los últimos años en las mascotas, convirtiéndose en una enfermedad habitualmente diagnosticada en aproximadamente la mitad de los perros con más de 10 años de edad. Es una enfermedad que preocupa y que una vez que es diagnosticada, lo primero que nos viene a la cabeza es cuanto tiempo nos queda para seguir disfrutando de la compañía de nuestro mejor amigo o si va a ser doloroso el proceso por el que desgraciadamente está pasando. A continuación explicaremos la mejor forma de detectar prematuramente un cáncer, los síntomas y el tratamiento. Read More

A mi bóxer le han diagnosticado un mastocitoma, ¿qué debo saber?

El mastocitoma canino es uno de lo tumores más comunes de la piel en perros. Se le conoce como el «gran imitador» dentro de la oncología veterinaria puesto que aparece como típicas lesiones cutáneas pero que no responden al tratamiento. Es una enfermedad grave puesto que es un tipo de cáncer invasivo que puede llegar a hacer metástasis en otros órganos. No obstante debes saber que existen muchos avances y que, con un tratamiento adecuado supervisado por tu veterinario, se puede afrontar este problema.

¿Por qué aparece el mastocitoma?

La causa de aparición todavía no está clara. Se han descrito factores hereditarios, víricos, así como procesos inflamatorios asociados a esta enfermedad. Suele darse en la etapa «senior» (a partir de los 8 años) y hay razas predispuestas a padecerlo como son Bóxer (fundamentalmente), Bullmastiff, Bulldog, Labrador, Teckel, PitBull y American Staffordshire. No es una enfermedad contagiosa ni entre animales ni para las personas y suele darse de igual manera tanto en hembras como en machos.

¿Cómo son los mastocitomas?

Los mastocitomas se observan como lesiones cutáneas en forma de masas, generalmente alopécicas, y en las que se aprecia aumentos y disminuciones de tamaño contínuamente. Suelen localizarse en tronco y región perineal (50% de los casos), extremidades (40%) y en cabeza y cuello (sólo en el 10%). A veces pueden aparecer en la cavidad oral y nasal.

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Los mastocitomas son los grandes desconocidos en cuanto a su evolución, su comportamiento biológico es impredecible. Existe una clasificación que nos puede orientar en la evolución de la enfermedad según el grado en el que se encuentre:

  • Grado I: tumor bien diferenciado. <10% de posibilidad de metástasis. Tiempo de supervivencia del animal prolongado.
  • Grado II: grado intermedio, poco diferenciado y moderada posibilidad de invadir áreas regionales. Pronóstico reservado.
  • Grado III: posibilidad de metástasis >55%. Mal pronóstico.

Este diagnóstico se confirma con una citología: El veterinario hará una punción con aguja fina en la lesión y observará la muestra al microscopio. Si se confirma la enfermedad se realizarán otras pruebas complementarias para evaluar el grado de malignidad así como para descartar la presencia de las células en otras localizaciones.

¿Tiene tratamiento?

Siempre que sea posible (en tumores bien diferenciados sin metástasis) el tratamiento de elección es el quirúrgico. El veterinario extirpará el tumor y un amplio margen de tejido de alrededor, por seguridad, para evitar que se vuelva a reproducir. Este tratamiento se combina con quimioterapia y radioterapia, bien para prevenir la recaída en la enfermedad o, en el caso de tumores no operables, evitar la diseminación o al menos ralentizarla.

En los animales que están siendo sometidos a tratamientos contra el cáncer el factor principal es que disfruten de calidad de vida. La quimioterapia en las mascotas no es tan agresiva como ocurre en las personas. Así los efectos secundarios habituales en las personas con cáncer, como vómitos y caída del pelo, no se producen en animales. El veterinario se encargará de adaptar el tratamiento para reducir al mínimo los efectos secundarios. De hecho, menos del 5% de los animales sometidos a tratamientos para combatir el cáncer muestran algún tipo de efecto secundario, y suele ser falta de apetito, nauseas o bajada de defensas.

Desgraciadamente el bóxer es una raza predispuesta a padecer el mastocitoma, se cree que existe un factor hereditario. No obstante, si se ha diagnosticado ésta dolencia a tu perro no te pongas en lo peor. Existen tratamientos para la enfermedad y siempre que se detecte a tiempo el pronóstico es favorable. Por esto es importante hacer una palpación habitual de tu mascota, aprovecha durante las caricias y juegos para asegurarte que todo está en orden. En el caso de que palpes una nueva masa u observes cambios en la piel como sangrado, ulceración o alopecia, acude cuanto antes a tu veterinario.

¿Qué es la Leucemia Felina?

La leucemia felina es un virus que produce, en los animales afectados, una depresión importante del sistema inmunitario. Es de las enfermedades víricas más frecuentes en los gatos, sobre todo en individuos jóvenes. El virus está presente en todo el mundo y cualquier gato puede contagiarse. Hay factores de riesgo como la edad, estado de salud, hábitos de vida así como su entorno.

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