Debo ausentarme y no puedo llevar a mi mascota. ¿Qué puedo hacer?.

Cuando decidimos incorporar una mascota a nuestras vidas estamos asumiendo una serie de responsabilidades que sabemos que durarán años.

No sólo debemos estar preparados para las eventualidades que puedan ocurrir con su salud (o la nuestra) sino que, en ocasiones, nos enfrentamos a situaciones que requieren de una planificación rápida, eficiente y con los menores perjuicios posibles para ambas partes.

¿En qué situaciones no puedo llevar a mi mascota conmigo?.

Algunas situaciones extraordinarias pueden obligarte a ausentarte de casa por algún tiempo, sin que tu mejor amigo pueda acompañarte, y no siempre la decisión depende de ti:

  • Ingreso por causas médicas.
  • Viaje de trabajo.
  • Visita a personas enfermas.
  • El lugar al que te diriges no permite la estancia de mascotas.
  • El estado de salud de tu mascota no permite su desplazamiento.
  • El viaje y/o sus circunstancias pueden ser perjudiciales para para tu mascota.
  • Otras razones…

Si no viene conmigo… ¿Qué opciones tengo?.

Nuestras mascotas no pueden entender las razones que nos obligan a estar separados ese tiempo y, como parte de nuestra responsabilidad de procurarles el mayor bienestar posible lo ideal es, siempre, elegir una solución que cambie lo menos posible sus rutinas diarias con la finalidad de reducir su estrés al máximo:

  • En primer lugar, si fuera posible, lo mejor para la mascota (independientemente de la especie que sea) sería permanecer en el domicilio habitual, y que una persona conocida y afín se quedara allí los días que dure la ausencia del propietario, ocupándose de todo, como lo haría éste.
  • De no poder quedarse, se optaría también por esta situación si esta persona conocida pudiera dedicarle, al menos, amplias visitas diarias, en las que se asegurara de que todas sus necesidades (alimentación, agua, paseos/ejercicio, cariño, juego, higiene, etc) estuvieran cubiertas. Esta suele ser la opción elegida, a menudo, por los propietarios de gatos.
  • Una tercera opción podría ser desplazar a la mascota a otro domicilio, ya conocido (de amigos o familiares), llevando consigo sus enseres (cama, mantita, comedero, bebedero, juguetes, etc.). Este caso no es recomendable para los gatos, ya que cambiarlos de entorno puede provocarles un estrés notable.

Servicios externos.

En el caso de no poder recurrir a familiares o amigos, siempre puedes ponerte en contacto con profesionales que se dedican a cuidar de las mascotas de otros:

  • Paseadores caninos: Acuden al domicilio en el horario acordado, preparan al perro para el paseo, salen a hacer ejercicio juntos al aire libre el tiempo estipulado y regresan al domicilio. Algunos pueden ofrecer un «servicio extendido», que incluye encargarse de la alimentación diaria. Es la opción ideal para perros de alta energía o que precisen de cierto ejercicio físico debido a su estado de salud.
  • Acompañantes en domicilio: Suele ser la opción que eligen los propietarios de gatos. Estas personas permanecen en el domicilio de la mascota un tiempo “x” diario, para darles cierta sensación de compañía y asegurarse de que se alimentan correctamente, que tienen todo lo que necesitan, limpiar deposiciones si es necesario, darles sus sesiones de juegos y mimos, etc.
  • Guarderías / residencias/ hoteles caninos: En estos establecimientos, la mascota tiene su propio espacio con zona de descanso, zona de alimentación y zona de eliminación. Cuentan con vigilancia constante y la posibilidad de recibir periódicamente informes (e imágenes) del estado de ánimo y salud de la mascota. Además tienen la ocasión, diariamente, de disfrutar de las zonas comunes, con juegos y accesorios adecuados para ellos. Existe la posibilidad de que puedan compartir momentos con perros afines. Las medidas de seguridad establecen que todos sus usuarios tengan su cartilla de vacunación al día y hayan sido desparasitados recientemente. También existen guarderías exclusivamente para gatos.

Además, como ayuda extra a cualquiera de estas situaciones, el mercado ofrece una serie de productos profesionales que pueden ayudar a que tu mejor amigo no lo pase tan mal durante tu ausencia.

Recuerda: si tienes que ausentarte de tu domicilio unos días y tu mascota no pueda acompañarte, valora de qué recursos dispones y elige la opción que menos estrés y cambios de rutina impliquen. No dudes en dejarte asesorar por el personal de tu centro veterinario de referencia, ya que ellos son quienes mejor conocen a tu mascota y la relación de apego que tiene contigo. ¡Cuenta con su apoyo!.

Me he encontrado un perro, ¿qué debo hacer?

Por suerte o por desgracia, en cualquier momento de nuestras vidas podemos encontrarnos con un animal abandonado, perdido, atropellado o que se haya escapado su casa. ¿Sabes qué deberías de hacer ante esta situación?

Gánate su confianza

Si el perro está asustado o desorientado es probable que al intentar acercarte a él tienda a huir por desconfianza a una persona desconocida, poniendo en peligro su vida. Debes acercarte poco a poco, evita los movimientos bruscos y los sonidos que puedan asustarle. Debes tener mucha paciencia en este momento. Te puede servir de mucha ayuda ofrecer comida, algún snack y agua para despertar el interés del perro hacia ti. Cuando el animal esté tranquilo acércate, acarícialo y asegúrate de si lleva una placa identificativa, en el collar normalmente, con su nombre y el teléfono del propietario. Si los datos no están actualizados o no tienes respuesta a la llamada, puedes preguntar a la personas de los alrededores de la zona donde ha aparecido el animal, ya que pueden ayudarte a recabar más información.

Acude a la clínica veterinaria más cercana

En el caso de que tras pasar un tiempo prudencial en la zona y nadie reclame al animal y se encuentre sin chapa de identificación, es aconsejable llevarlo al veterinario más cercano para comprobar si tiene microchip y poder localizar a sus dueños.

En el caso de que el animal no tenga microchip (que recordamos es obligatorio), se puede llamar a las autoridades competentes como Policía Local o Ayuntamiento para dar el aviso del extravío, posiblemente ellos tengan una denuncia de que sus propietarios lo estén buscando.

¿Qué pasa si no tiene microchip y no aparece su amo?

Si el perro no tiene microchip no implica que no tenga dueño pero disminuye a muy pocas las posibilidades de volver con su dueño. En tal caso hay varias formas de actuar:

  1. El servicio de recogida de animales abandonados llevará al animal a la perrera municipal. Debido a la cantidad de animales abandonados (España es uno de los países de la Unión Europea donde más animales son abandonados al año) en las perreras los perros, tras cumplir unas semanas, si no son reclamados por nadie ni adoptados, acabarán siendo sacrificados.
  2. Solicitar ayuda a una protectora de animales. Estos centros no son perreras y se sustentan gracias a los voluntarios que con mucho esfuerzo ayudan, en la mayoría de los casos sin subvenciones públicas, a los animales desamparados. Es por esto que lo normal es que estén saturadas sobre todo en épocas festivas como verano y navidad.
  3. Hacerte cargo del perro mientras difundes la noticia de que lo has encontrado por si aparece su dueño. Para ello puedes poner carteles en las clínicas veterinarias, en la zona donde apareció el animal, utilizar las redes sociales, etc…
  4. Si todo lo anterior falla, valora la opción de aumentar la familia y ofrecerle el calor del hogar que probablemente tanto necesita. ¿Y si te piensas adoptarlo?, quizás el destino lo puso en tu camino por una buena razón…

El abandono de mascotas está, desgraciadamente, a la orden del día. Seguimos muy lejos de erradicar este gran problema. Poco a poco, con campañas de sensibilización social contra el abandono animal, se está consiguiendo evitar los impulsos a la hora de acoger, comprar o adoptar una mascota y cada vez más se busca la ayuda de un profesional a la hora de elegir qué tipo de mascota encaja mejor en nuestro estilo de vida. Recuerda que el abandono es un acto penado por la ley y que la única forma de poder cambiar las cosas es denunciarlo.