Coronavirus y mascotas, ¿qué precauciones debo tener?.

Actualmente estamos viviendo una de las situaciones más preocupantes que se recuerdan, a nivel social, en las últimas décadas. El nuevo Coronavirus o COVID-19 se ha convertido en la pandemia de 2020, provocando inquietud en la población, no sólo en cómo afecta a los humanos sino en la incertidumbre de cómo puede afectar el virus a nuestras mascotas.

¿Las mascotas pueden actuar como fuente de contagio del COVID-19?.

Actualmente no existen evidencias de que las mascotas puedan ser infectadas por el nuevo Coronavirus. Tal y como confirma Michael Ryan, director ejecutivo del programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, las mascotas no están relacionadas con la transmisión de esta enfermedad.

Existe un caso en Hong Kong, en el que un perro, de raza Pomerania, dio resultado positivo a COVID-19 en las muestras de exudados orales y nasales. No obstante, las pruebas sanguíneas arrojaron un resultado negativo, viéndose que la presencia de la baja carga viral en nariz y boca del perro se explicaba por el contacto que había tenido con su propietaria, que sí era positiva a la enfermedad.

¿Qué medidas debo tomar si tengo mascota?.

Seas o no positivo a la enfermedad hay ciertas medidas que debemos tomar, y no sólo por la actual presencia del COVID-19, sino para evitar otro tipo de enfermedades que pueden llegar incluso a provocar una zoonosis.

Entre las medidas a tomar cabe destacar:

  • Evita el contacto con los animales si eres positivo a la enfermedad (COVID-19).
  • Lávate las manos frecuentemente con agua y jabón después de acariciar a la mascota. Es aconsejable utilizar agua caliente.
  • Utiliza una solución antiséptica para limpiar las almohadillas, los pelos de la cola y los belfos del perro tras los paseos y antes de entrar en casa.
  • Evita la exposición de la mascota a áreas muy frecuentadas por otros perros y sus dueños. Así, además, puedes evitar contagio de parásitos externos y/o internos (pulgas, garrapatas, gusanos intestinales…).
  • Durante la cuarentena, además de que son las directrices de las Autoridades, saca al perro simplemente para solventar sus necesidades fisiológicas.
  • No cambies los horarios de tu mascota. Si tiene la costumbre de salir 3 veces al día trata de no alterar esa frecuencia, puesto que puede provocar un desorden en sus hábitos y ésto puede provocarle estrés a largo plazo.
  • No pongas mascarillas a tu perro para protegerlo del coronavirus, sólo provocarás ansiedad y estrés en el animal.

Ahora mismo nos ocupa comportarnos, más que nunca, como propietarios responsables de mascotas. Hacer caso a las Autoridades Sanitarias acerca de las medidas preventivas para evitar la propagación del virus. Ésto incluye directamente ciertas normas que debemos de respetar con nuestros amigos peludos. Aprovechamos este artículo para enviar mucho ánimo a todos nuestros lectores y por el bien de todos, ¡quédate en casa!.

¿Qué es la tos de las perreras?

Estamos en época de vacaciones y son muchos los propietarios que optan por dejar a su mascota en guarderías durante el tiempo que están fuera. La tos de las perreras o traqueobronquitis infecciosa canina es un síndrome muy contagioso por lo que se disemina muy fácilmente en recintos con muchos perros como guarderías, criaderos, perreras, etc…

¿A qué se debe la enfermedad?

Son varios los agentes infecciosos que producen la tos de las perreras, por lo que la infección puede estar debida a uno o a varios de ellos. Los principales virus que pueden provocar este cuadro son:

  • Adenovirus canino (CAV 1 y CAV 2)
  • Herpesvirus
  • Coronavirus
  • Parainfluenza
  • Reovirus canino

Mientras que el principal agente bacteriano implicado es Bordetella bronchiseptica.

La enfermedad se disemina por el aire mediante tos o estornudos así como por contacto indirecto (comederos, bebederos o juguetes de perros infectados). Hay ciertos casos en los que la enfermedad se puede agravar, por ejemplo en razas braquicéfalas (Bóxer, Pug, Bulldog) siendo de mayor riesgo por la anatomía de su aparato respiratorio, en animales con patologías cardiacas así como en perros mayores y cachorros.

¿Cuales son los síntomas?

Lógicamente el principal síntoma es tos seca e intensa, bastante característica, y que suele aparecer tras una excitación durante juegos o paseos. En ocasiones el episodio de tos se acompaña de arcadas o incluso vómitos, lo que da la sensación de tener un cuerpo extraño en la garganta y que el perro necesita expulsarlo. Es posible que también aparezcan estornudos, secreción nasal, lagrimeo y en ciertas ocasiones fiebre. Estos síntomas aparecen a los 3-5 días después del contagio y pueden llegar a durar hasta 3 semanas.

¿Cuál es el tratamiento de la enfermedad?

El veterinario será el encargado de recetarte los fármacos que van a minimizar los síntomas como la tos, fiebre, falta de apetito, etc.. pero lo más importante en la tos de las perreras es la prevención.

Hay ciertas pautas que podemos llevar a cabo para evitar que nuestro peludo se contagie:

  • Evitar el contacto con perros enfermos o sospechosos de tener la enfermedad.
  • Evitar los cambios de temperatura extremos (sobre todo los que ocurren en otoño e invierno).
  • No dar agua excesivamente fría.
  • Vacunar a los perros todos los años (sobre todo en etapa de cachorros y seniors) para fortalecer su sistema inmunitario frente a los patógenos causantes de la enfermedad. Esta inmunidad se suele crear entre los 3-7 días después de la vacuna por lo que es más seguro que no tengan contacto con otros perros al menos hasta una semana después de la vacunación. Es por ello que si tenemos pensado dejar a nuestro peludo en una residencia unos días hay que vacunarlo con antelación.

La traqueobronquitis infecciosa es de las enfermedades más comunes en canes que suelen estar en contacto con otros perros muy a menudo. A pesar de ser una afección puntual, es necesario prevenirla puesto que en ciertos animales podrían aparecer contratiempos que complican el cuadro. Previene, vacuna, acude a tu veterinario de confianza y dalevidaatumascota.

¿Qué es el moquillo canino?

El moquillo canino o distemper es una enfermedad vírica muy contagiosa que afecta fundamentalmente a perros, zorros y hurones. Son más vulnerables los animales muy jóvenes (cachorros) y durante la vejez.

¿Cómo actúa la enfermedad?

La enfermedad se contagia fácilmente por el contacto directo con perros infectados, acelerándose el contagio en animales hacinados, perreras, guarderías, exhibiciones caninas, etc…. Se puede transmitir por el aire, por contacto con fluidos corporales como lágrimas y secreciones nasales, incluso con agua y comida contaminada con dichos fluidos. Los perros infectados pueden diseminar el virus durante varios meses.

¿Qué síntomas tiene un perro con moquillo?

Lo primero que va a mostrar nuestra mascota tras el contagio es fiebre y puede durarle unos días. La enfermedad se manifiesta de varias formas:

  1. Respiratoria. Aparece secreción nasal y tos mayoritariamente. En ocasiones se presenta dificultad para respirar.
  2. Digestiva. Los animales tienen vómitos, diarreas y gastroenteritis.
  3. Nerviosa. Espasmos musculares que acaban en parálisis de las extremidades. A veces aparece una tos silibante producto de las lesiones nerviosas.
  4. Cutánea. Dermatitis con endurecimiento en la piel de las almohadillas, pérdida de pelo, irritación de la piel, erupciones,…
  5. Ocular. Se producen edemas en el ojo provocando el típico «Ojo Azul», acompañado de conjuntivitis, lagrimeo, legañas y a veces úlceras en la córnea.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento se basa en actuar sobre las infecciones bacterianas asociadas al cuadro. El virus en sí no puede tratarse. Va a aplicarse un tratamiento paliativo para los vómitos, tos, diarrea y los síntomas neurológicos. Es muy importante mantener al animal hidratado y separado del resto de animales. Si el veterinario lo considera necesario, es posible que te recomiende dejarlo ingresado para mantener la hidratación y mejorar la sintomatología con la correspondiente medicación.

Lo más importante en el moquillo, como en cualquier enfermedad vírica, es la prevención mediante la vacunación. El moquillo forma parte de las primeras vacunas que se aplican en el plan de prevención a los cachorros y suele hacerse un refuerzo anual en animales adultos. El veterinario valorará las necesidades de tu mascota y escogerá el protocolo más adecuado para la prevención de las enfermedades.